Uno de los males que actualmente aquejan a miles de hombres y mujeres
en el mundo es la ansiedad. Se trata de una patología
que se presenta en primera instancia con una interrelación
inconsciente entre la mente y el cuerpo. El cerebro detecta que
se aproxima una situación complicada y predispone un proceso
mental agobiante por medio de problemáticas del pasado que
perturban la tranquilidad emocional del individuo.
Entonces
el cuerpo reacciona ante estos estímulos y se prepara para
circunstancias que detecta como severas. La reacción del
cuerpo no se hace esperar y paulatinamente “varía su
química” como una forma de mecanismo de defensa.
El
fenómeno toma por sorpresa mente y cuerpo y provoca una crisis
que inunda al organismo de hormonas como la adrenalina y noradrenalina,
como sustancias defensoras ante la inminente amenaza. El mensaje
principal que percibe automáticamente el cerebro es el
temor ante la amenaza de un peligro latente pero desconocido,
lo cual es más aterrador que lo ya conocido. Es decir que
el miedo es un factor decisivo en la presencia de la ansiedad como
problema mental.
El
estado de ansiedad se puede prolongar durante buena parte del día
y por la noche afecta considerablemente el sueño, deteriorando
notablemente la calidad de vida de la persona. La ansiedad se asocia
a la preocupación excesiva por la problemática que
en un momento puede rodear al ciudadano común, tales como
conflictos familiares, laborales o problemas económicos,
carencia de empleo u otras circunstancias comunes en la vida moderna.
A
su vez se producen temores asociados a fatalismos, como un posible
accidente, enfermedades sin cura o la muerte imprevista, lo cual
resulta complicado atenuar o sanar. La ansiedad se ve ligada a males
nerviosos del individuo afectado, que además se nota impaciente,
aquejado por la fatiga, y la dificultad para concentrarse, se vuele
irritable, tenso, sin la posibilidad de relajarse, se generan problemas
gastrointestinales, mareos, resequedad bucal y otros trastornos
que deterioran hondamente la tranquilidad del paciente.
De
esta manera se sabe que la ansiedad tiene un vínculo con
alteraciones nerviosas en la persona cuando es presa de preocupación
excesiva por su salud; el dinero, principalmente si escasea; la
familia y los problemas propios en su seno, como diferencias internas
por bienes o envidias o en el trabajo, donde comúnmente se
tiene roce con jefes o compañeros debido a la competencia
por puestos o ascensos. Todo
esto afecta el ánimo de la persona en riesgo de caer en la
ansiedad.
Lo
conveniente entonces es tomar las cosas con tranquilidad, serenar
las emociones y no dejarse llevar por la impaciencia y querer solucionar
la multitud de problemas de inmediato, sino razonar la situación
y actuar con prudencia para no desencadenar una crisis que continuará
mermando su salud.
El
problema de la ansiedad se ha acentuado en la vida moderna debido
al ritmo incesante al que nos sometemos o nos somete la sociedad
actual, donde la mayoría del tiempo está uno atado
a compromisos de todo tipo, pero principalmente de trabajo y la
mayor parte del día andamos en busca de mayor actividad laboral
para completar gastos o necesidades a veces superfluas, es decir
que no son de primera necesidad y aún así nos agobian.
En
todos los casos, siempre será conveniente recurrir
a profesionales que nos orienten o auxilien para contrarrestar
este estado patológico emocional, el afectado no tendrá
los recursos necesarios para encarar dicha problemática,
y deberá ponerse en manos de un especialista, para que ambos
enfrenten el caso y poder resolver en la medida de lo posible el
daño, incluso poder erradicarlo.
Los
tratamientos
que han mostrado una mayor eficacia para controlar la ansiedad están
basados en tratamientos cognitivos-conductuales, es decir, tratar
de corregir creencias negativas o incorrectas, recurrir a técnicas
de relajamiento que pueden incluir práctica de yoga o ejercicio,
evitar situaciones estresantes.
Revisar
y cambiar hábitos alimenticios que puedan estar causando
trastornos como el consumo de cafeína u otras sustancias
dañinas como azúcar, tabaco, alcohol, analgésicos
y drogas. Todo esto mejorará considerablemente dicho mal.
Si
padeces un problema de ansiedad, te recomendamos platicar
con un especialista que pueda orientarte. Además puedes
comenzar a hacer un trabajo de fondo para resolver tu ansiedad desde
casa, con nuestro Tratamiento
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