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Los
trastornos psicológicos y emocionales de base pura
se ven afectados por la autoestima en relación a
la centralidad que tiene la ansiedad en su dinámica.
Así podemos dividirlos en dos grupos bajo ese criterio.
Por un lado se encuentran los conflictos que nacen directamente
de la vivencia de ansiedad del individuo, los llamaremos
"Conflictos con núcleo de Ansiedad". Por
otro lado tenemos a los problemas psicológicos que
no tienen a la ansiedad como eje y origen de su dinámica
sino que en estos la ansiedad es un agregado que complejiza
su dinámica de forma en que lo hace con los trastornos
de base biológica.
Conflictos con núcleo de ansiedad.
Empecemos por los conflictos centrados en
la ansiedad. Obviamente estos trastornos ocupan un lugar
muy importante y es la lista más extensa de trastornos
vinculados a la autoestima y la autoconfianza justo por
lo recién comentado: la ansiedad es el mecanismo
básico a través del cual la autoestima articula
con el padecimiento. Evidentemente son justo estos conflictos
los mas clara y directamente afectados por las dinámicas
del autoestima.
Podemos dividir los problemas relacionados con la
ansiedad en dos tipos:
1.
Ansiedad Frente a los Retos o Ansiedad de Desempeño.
Miedos exagerados al fracaso, sea por sus consecuencias
concretas en el mundo material o bien por su significado
social (lo que acaba siendo miedo a la devaluación
social). Llamaremos a estos miedos Ansiedad de Desempeño.
Son los que se relacionan con la dimensión emocional
de autoconfianza.
2.
Ansiedad Social. Miedos exagerados al rechazo o
la devaluación social. Llamaremos a estos Ansiedad
por devaluación. Son los que se relacionan con la
dimensión emocional de valía o estima.
La diferencia entre Trastornos de Ansiedad y los
comunes problemas emocionales de estrés y ansiedad.
Como ya se había comentado en las
primeras secciones de este trabajo existe una diferencia
de intensidad en los casos para los que se usa la palabra
"trastorno" y aquellos para los que se usan las
palabras "problema" o "conflicto". Quisiéramos
especificar y dejar claro este hecho específicamente
hablando de los padecimientos de ansiedad. Para los dos
tipos de ansiedades, la de desempeño y la social,
consideramos que si la intensidad es muy fuerte, tal que
imposibilita a la persona llevar una vida normal, se trata
de un Trastorno de Ansiedad. Si la intensidad de la ansiedad
no es tan grande, aunque llegue a afectar la personalidad,
la manera de ser y la manera de relacionarse del individuo,
aunque le impida tener suficiente plenitud, éxito
y/o armonía en muchas de sus actividades y relaciones
interpersonales, si no le impide funcionar en sus actividades
diarias de vida de forma normal, no se les considera un
trastorno psicológico cabalmente dicho. Se suele
considerar que la persona sufre de problemas emocionales
o de personalidad de mayor o menor intensidad según
el caso, pero no se habla de Trastornos de Ansiedad.
Lo común es que los casos en que
se dan niveles de ansiedad tan altos como para considerarles
trastornos de ansiedad acontecen por dos razones. La primera
es que la persona ha nacido con una tendencia a que su sistema
nervioso sea demasiado irritable o bien que alguna enfermedad
o padecimiento físico le ha llevado a una situación
biológica que provoca que su sistema nervioso sea
demasiado irritable y genere niveles de ansiedad desproporcionados.
Estos casos representan trastornos de ansiedad que evidentemente
pertenecen a la categoría ya mencionada antes de
"Problemas psicológicos de Base Biológica".
La segunda es cuando la persona ha tenido
vivencias psicológicamente dañinas (sean acontecimientos
traumáticos de una ocasión o una constante
exposición a circunstancias que le van generando
una gradual afección emocional). Al igual que en
los casos de personas con problemas de tipo biológico,
las personas con este tipo de afecciones psicológicas
generan reacciones de ansiedad anormalmente intensas. Estos
casos corresponden a trastornos de ansiedad de base psicológica.
Por otro lado, los problemas de ansiedad
que no son tan intensos como para ser considerados técnicamente
como trastornos suelen generarse porque el desarrollo de
la persona no contó con los elementos necesarios
para que creciera con una sana autoestima por lo que su
nivel de seguridad personal y su sensación de valía
se encuentran disminuidos respecto del promedio o bien no
son suficientemente altos para solventar las demandas de
los retos de su vida diaria en lo económico, laboral,
familiar, social o en varias de estas áreas.
A final de cuentas, como puede verse, los
trastornos de ansiedad y los problemas emocionales comunes
relativos a la ansiedad son en esencia lo mismo y comparten
el proceso emocional relativo a la autoestima y la autoconfianza
que explica porque el trabajo de autoestima resulta tan
importante en su prevención y en su tratamiento.
Cuando este proceso de autoestima es menos influyente es
en los casos de trastornos de ansiedad con base biológica
y es claro que aun en ellos el peso de una autoestima sana
y un buen nivel de seguridad personal son importantísimos.
Conflictos con núcleo ajeno a la ansiedad.
Los trastornos y problemas psicológicos
que no tienen un núcleo de ansiedad también
incluyen en su dinámica los dos tipos de ansiedad.
Como queda claro, estas dos formas de ansiedad están
detrás de la mayoría de los conflictos emocionales
de las personas y detrás de los padecimientos psicológicos
serios. Así, tanto el estrés cotidiano de
un ejecutivo o el que vive un automovilista en el tráfico
como los trastornos de fobia o los ataques de pánico
tienen como eje alguno de los dos tipos de ansiedad mencionados.
Lo que no hay que perder de vista es que
en los trastornos y conflictos emocionales diferentes a
los centrados en la ansiedad (aquellos que afectan centralmente
la personalidad, la conciencia, la identidad, etc.) sucede
lo mismo. Alguno de los dos tipos de ansiedad resulta es
siempre un eje a través del cual la ansiedad coadyuva
o complejiza el problema. Es a través de esas dinámicas
de ansiedad que la confianza en uno mismo y el autoestima
articulan con estos padecimientos, en algunos casos de manera
muy directa e impactante y en otros más indirecta,
pero siempre presente.
El Autoestima como Factor Principal en la Prevención
de Problemas Emocionales y Psicológicos.
Por
toda la dinámica examinada resulta claro que el trabajo
de autoestima y el desarrollo de la confianza en uno mismo
es uno de los mejores trabajos preventivos contra el padecimiento
de trastornos piscoemocionales. La verdadera autoestima
(no la pura adulación de la persona o el exagerado
aplauso que a veces haces los padres en aras de fomentar
la autoestima de sus hijos) desarrollada desde la niñez
es una fortaleza emocional contra las presiones de la vida,
esas que suelen problematizar psicológicamente a
los adultos. Además, es uno de los mejores coadyuvantes
a la mejoría cuando se atraviesan padecimientos de
base biológica.
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