Imagínate
a un pequeño de 7 años que es molestado por
algunos compañeros en la escuela, en lo que se ha
dado en llamar “bullying”, y él, tranquilo,
no cae en provocaciones y deja pasar los comentarios y burlas
hacia su persona como si nada.
Viajemos en el tiempo 20 años más, y este
joven hombre se enfrenta a la realidad de buscar trabajo
en un mundo cada vez más competido, sin embargo logra
encontrar el empleo que deseaba.
¿Qué tienen en común estos dos escenarios?
La autoestima.
La autoestima es en muchos de los casos lo que separa a
las personas que logran sobreponerse a los obstáculos
y retos de la vida, de los que se quedan rezagados en la
carrera. Es el factor X en el por qué a algunas personas
les “va bien” en la vida y a otras no tanto,
especialmente en circunstancias que se relacionan con logros
y metas.
El corredor que gana la carrera, el bateador que logra imponer
récord, el empresario que vence las crisis y los
padres de familia que educan y crían hijos contentos
y seguros, todos tienen en común una autoestima desarrollada
y bien ubicada, que los hace sentirse capaces de enfrentar
casi cualquier cosa.
Pero, ¿qué es la autoestima? y, más
importante ¿cómo se consigue?
Mucha gente podría definirla como "creer en
uno mismo" y, hasta cierto punto, esto es cierto. Sin
embargo, la autoestima es una actitud ante la vida que se
puede lograr con trabajo personal. Ella permite ver los
sucesos bajo una luz positiva.
Dos personas pueden enfrentar circunstancias similares en
la vida y responder desde dos perspectivas diferentes, la
de una autoestima alta y la de baja autoestima, con resultados
obviamente distintos.
La autoestima invita a las personas a tomar conciencia de
su valor como personas, a tener fe en sus capacidades y
en su poder de lograr lo que quieran, sin importar las circunstancias.
¿Cómo se consigue la autoestima?
Podrías pensar que es genética, que se hereda,
o se adquiere desde temprana edad, pero la realidad es que
es una cualidad que se puede desarrollar, al igual que muchas
otras.
El primer paso, y quizás el más importante,
es elegir ver la vida y sus situaciones desde una nueva
perspectiva. Esto puede no ser tan sencillo, pero sin duda
se puede lograr. Haz la prueba la próxima vez que
enfrentes alguna situación que te rete. Decide ver
esa circunstancia como una oportunidad de crecer y de cambiar
tu óptica ante la vida.
Diariamente dedica un tiempo a estar tranquilo e imagina
o visualiza que tienes una gran confianza en ti mism@, que
puedes superar todas las pruebas de la vida y que eres capaz
de lograr tus metas.
Vívelo en tu imaginación, siéntelo
en todas tus células. Siente que te mereces todo
lo que quieres lograr, porque eres una persona valiosa,
solo por el hecho de existir.
Verás como al poco tiempo cambia tu actitud antes
ciertas situaciones, y te enfrentas a cosas que antes te
molestaban o te parecían gigantescas con otra visión.
Aumenta
tu autoestima y verás como la vida te
lo recompensa.
Si quieres conocer más sobre el trabajo de
autoestima, te recomendamos esta
página.