De
seguro te has hecho esa pregunta muchas veces…lo difícil
es contestarla correctamente. Nuestra autoestima
está programada o acostumbrada a nutrirse de diversos
elementos.
Lo
más común entre la mayoría de la gente
es que se sienta bien dependiendo de las circunstancias
externas, de lo que suceda en sus vidas y de lo que sean
capaces de lograr o alcanzar.
Las
metas cumplidas, los logros profesionales y personales y
el ganar competencias reales - o inventadas por uno - son
fuertes detonantes de lo que solemos llamar autoestima.
La
verdad es que todo ello no es más que alimento del
ego, de una falsa autoestima, lo que el
escritor y maestro Eckhart Tolle llamaría el “cuerpo
del dolor” (pain body).
La
verdadera autoestima se nutre de algo más
valioso y profundo que las meras situaciones externas que
nos acontecen a todos y que frecuentemente tratamos –
en vano – de manipular para acomodar a nuestros deseos.
La
autoestima fuerte viene de saber que eres una persona valiosa,
sin importar lo que logras o no en la vida, si tus metas
son cumplidas o no, si eres lo que la sociedad llama exitoso
o no.
Existen
técnicas
especializadas para desarrollar de manera correcta tu
autoestima. Con la práctica adecuada y constante
podrás crear una autoestima que no dependa de circunstancias
externas.
La
autoestima está por encima de las
necesidades de reconocimiento, fama o ganancias del ego.
La autoestima real se nutre de tu interior, de tu chispa,
de la esencia de la vida.
A
veces las circunstancias de nuestra existencia no nos permiten
lograr las metas o los sueños que teníamos
planeados, en ocasiones la vida nos lleva por caminos misteriosos
que no habíamos pensado transitar.
Cuando
desarrollas una autoestima fuerte aprendes a maximizar tus
éxitos y a convertir los fracasos en ventajas.
La
autoestima fuerte y construida desde adentro no se inmuta
ante los cambios de la vida, no se estremece ni tiembla
si la persona no logra lo que quería, si es rechazada
por otros o si sus sueños se desmoronan.
La
autoestima es el profundo contacto con quien tú eres
realmente, con esa fuerza de vida que te mueve a buscar
ser mejor, sin importar el resultado.
Una
autoestima bien construida te permitirá enfrentar
la vida y disfrutarla sin importar lo que suceda a tu alrededor.
Mejora
tu autoestima, y tu vida mejorará notablemente.