Autoestima
y Seguridad Personal:
Las
Diferencias Cruciales Para Hacerlas Crecer
Tanto
la autoestima como la seguridad personal son conceptos muy populares.
Casi todo el mundo tiene una opinión sobre el por qué
la autoestima y la seguridad personal ayudan tanto al éxito
en la vida, tanto en cuanto a relaciones humanas se refiere como en
cuanto al éxito económico y laboral. Es curioso, sin
embargo, que siendo conceptos tan populares exista una gran confusión
en cuanto al verdadero significado de los términos y su verdadera
manera de funcionar en la psicología humana. Obviamente esta
confusión suele llevar a las personas mal informadas a perder
el tiempo tratando de mejorar su seguridad en si mismas o bien su
autoestima siguiendo consejos, textos o su propia intuición
cuando la mayoría de las veces quienes escriben u ofrecen dichos
consejos no tienen ni siquiera el verdadero entendimiento de las actitudes
que pretenden mejorar.
Vayamos por partes. Primero debemos dejar claro que
estos conceptos no están uniformemente definidos ni siquiera
entre los psicólogos y son solo unos cuantos, los expertos
en el tema, los únicos que verdaderamente conocen la materia
y pueden orientar eficientemente sobre el trabajo de estas actitudes.
La mayoría de las recomendaciones, consejos
y libros para mejorar el autoestima o generar confianza y seguridad
en uno mismo contienen ideas y ejercicios poco útiles para
crear transformaciones reales en nuestra mente. Muchos de ellos pueden
hasta crear ciertas reacciones emocionales negativas a largo plazo.
No diremos que son muy dañinos, pero sí pueden llegar
a generar fuertes vivencias de frustración y en algunos casos
hasta episodios depresivos y rupturas de relaciones significativas
en algunas personas.
Hablemos
ahora de las respuestas correctas a esta popular confusión.
¿Qué es la autoestima? ¿Qué
es la seguridad personal o confianza en uno mismo? ¿No son
acaso la misma cosa? ¿No son esa serie de actitudes que vemos
en las personas muy populares, ricas, poderosas, famosas y cosas así?
La respuesta es: no. De hecho algunas veces las personas acumulan
poder, riqueza, fama, etc. justo por carecer de autoestima o autoconfianza
en ciertas áreas de su vida.
Para entender estos conceptos debemos entender primero
el concepto de ''actitud''. Actitud es el nombre que damos en psicología
(sobre todo en psicología social) a la postura física
mental y emocional que adquiere una persona frente a cualquier estimulo.
Si te gustan los coches deportivos tu actitud frente a un deportivo
de gran renombre es muy diferente a la de una persona que nunca se
ha interesado en un auto y siente una gran pasión por la repostería.
Su actitud frente a una exótica receta para un postre será
muy diferente a la tuya si a ti no te interesa mucho la cocina. Frente
al mencionado auto, tus posturas físicas, tus pensamientos
y en especial tus emociones serán muy diferentes a aquellos
que despertará la receta exótica.
Pues bien, el autoestima y la confianza personal son
partes de una actitud, la que llamaremos ''Actitud ante Uno Mismo''.
Esto quiere decir que cuando una persona piensa en si misma o alguien
mas le habla de ella misma o se refiere a su persona, se activa en
ella una actitud particular, por supuesto, la mencionada ''Actitud
ante Uno Mismo''. Y como parte de esta actitud se encuentra una manera
de pensar, una manera de reaccionar con el cuerpo y una manera de
sentir. Es por esto que si a alguien tímido se le habla al
respecto de cómo se le ve o cómo le sienta la ropa que
lleva puesta tenderá a generar una reacción emocional
de pena acompañada de una reacción y postura física
de enrojecimiento de la cara y si pudiéramos ver dentro de
su mente observaríamos como aparecen algunos pensamientos del
tipo ''no me gusta que me vean'' o ''todos me están viendo
y me siento ridículo''. Estaríamos viendo en acción
su Actitud ante Si Mismo.
Dentro de esa actitud existen dos emociones de particular
importancia: la sensación emocional de capacidad y la de valía.
La dimensión emocional de capacidad es la sensación
que tenemos respecto de nuestra propia capacidad para realizar cualquier
tarea de manera eficiente. Esta dimensión genera sensaciones
que van desde sentirse incapaz para realizar la tarea o sentirse muy
capaz frente a ella. Es esta dimensión emocional es lo que
popularmente se conoce como ''seguridad personal'', ''seguridad en
uno mismo'', ''confianza en uno mismo'' o ''confianza personal''.
En el ámbito científico de la psicología también
recibe los nombres de ''autoconfianza'' o ''autoeficacia'' (termino
utilizado sobre todo por el influyente psicólogo Albert Bandura).
Un jugador experto de boliche tendrá una muy alta sensación
de capacidad cuando de jugar boliche se trata, pero esa misma persona
se sentirá muy incompetente si se le pide entrar a un torneo
de básquetbol (suponiendo que no es bueno jugando básquetbol,
por supuesto). Como podemos ver, en general la autoconfianza de una
persona depende de la situación a la que se enfrente porque
depende de la tarea que tenga que realizar en dicha situación.
Por esto, algunas personas aparecerán como muy seguras de si
mismas en algunos ambientes y muy poco seguras o temerosas en otros.
La otra dimensión emocional, la de valía,
corresponde evidentemente a aquello que popularmente llamamos autoestima.
Es una dimensión relacionada con la sensación de importancia,
aprecio y valor que suponemos merecemos dentro de nuestro ambiente
social. Se relaciona con el reconocimiento que imaginamos merecemos
de parte de los demás. Es, en resumen, la sensación
ligada a qué tan valiosa sentimos que es nuestra persona y
por tanto la medida práctica de cuánto calculamos que
merecemos nos estimen y valoren los demás.
Nuevamente, una persona se puede sentir muy valorada
en ciertas situaciones y muy devaluada en otras. Por ejemplo, si un
estudiante demuestra ser el mas apto de la clase se sentirá
muy valorado en la ceremonia de premiación de su escuela, pero
puede llegar a sentirse muy poco valioso en alguna reunión
social si el grupo con el que se encuentra no valora el éxito
académico y en cambio aplaude la capacidad para ser un personaje
osado y divertido (suponiendo que el amigo en cuestión sea
aburrido en su manera de relacionarse con los demás). Otro
ejemplo seria la manera en que en un contexto donde se valore la belleza
física algunas personas se sentirán muy valiosas hasta
que llegue alguien más que les supere en belleza y les haga
perder valía. Así la sensación de autoestima
esta en realidad supeditada a los parámetros de valor que el
individuo entiende que prevalecen en uno u otro contexto social. Así
también podemos encontrar que en cierta situación o
época una persona tendrá un nivel muy diferente de autoestima
que en otra situación o tiempo.
Estas son las definiciones de autoconfianza y autoestima.
Autoconfianza o seguridad en uno mismo es una emoción que vive
el individuo cuando se piensa a si mismo realizando una actividad
y se ve como eficiente en ella. Esa confianza es responsable de que
su manera de actuar, su entusiasmo, su persistencia y su manera de
enfrentar errores y fracasos en dicha actividad sea muy diferente
a la manera que tiene de hacerlo una persona con poca confianza en
si mismo para la mencionada actividad.
Autoestima, por otro lado, es una emoción de
valía o importancia frente a los demás que se traduce
en la manera en que nos valoramos a nosotros mismos. De ella depende
nuestra manera de actuar, la naturalidad y espontaneidad o rigidez
en las relaciones, nuestro grado de miedo y nerviosismo o nuestro
grado de confianza a la hora de interactuar con otras personas, nuestra
capacidad para recuperarnos del rechazo y para enfrentar criticas
hacia nuestra persona.
Es claro que ambos conceptos se tocan y que se afectan
el uno al otro y es por ello que ha sido difícil diferenciarlos
y dar tratamiento a cada uno de la manera correcta. Sin embargo también
es claro que la vivencia emocional que implica cada uno sí
es radicalmente diferente. La seguridad en uno mismo se refiere básicamente
a la capacidad que sentimos para lograr alguna meta o tarea. La autoestima
se refiere a que tan valiosos y apreciados nos sentimos o consideramos
debemos ser.
Pero aun falta entender los dos elementos más
importantes en la dinámica de estas dos actitudes: la manera
en que ser capaz frente a algo nos hace sentir mas valiosos y la manera
en que sentirse valioso proyecta una imagen de capacidad. Estos son
los trucos más engañosos del asunto y los que causan
más confusión a la hora de querer mejorar y transformar
el autoestima y la seguridad personal.
El juego es este: la autoestima es un fenómeno
psicológico más complejo que la autoconfianza y puede
construirse usando esa autoconfianza como base. La sociedad nos ha
enseñado a considerar como más valioso a aquel que es
más eficiente, más capaz. Por esto cuando una persona
se siente confiada en alguna actividad suele también sentirse
mas valiosa, suele sentir que será admirada por sus capacidades
y los resultados que puede lograr. En otras palabras, estrictamente
hablando la seguridad tiene solo una fuente que la hace nacer: el
sentirnos capaces de enfrentar la vida y sus retos. La autoestima,
por otro lado, tiene dos fuentes. Primero la propia de su caracterización
emocional: los rasgos personales, circunstancias y vivencias que la
sociedad nos ha enseñado a catalogar como importantes, deseables
y valiosas. Ser guapa o guapo, tener dinero, ser agradable o divertido,
tener una personalidad simpática o algo así. La segunda
fuente es un caso particular de la primera, la sociedad (y de hecho
también existe una base instintiva natural para esto) nos ha
ensenado a considerar como valioso el hecho de ser capaz y eficiente
en alguna tarea por lo que aquello en lo que tenemos autoconfianza
también nos suele hacer sentir una mejor autoestima.
Adicionalmente, la mayoría de nuestras actividades
y tareas las realizamos en medio de la presencia y frente a la evaluación
de otras personas, por lo que es bastante normal que quienes tienen
una sensación de poca autoestima (y por ende imaginan un poco
aprecio y valoración por parte de los demás) ejecuten
sus actividades con más nerviosismo e inseguridad que si lo
tuvieran que realizar fuera del alcance del juicio de los demás.
Esto funciona como un elemento en su contra y muchas veces, si su
nivel de autoconfianza frente a una actividad es no muy alto y su
autoestima es baja, acabaran desempeñándose pobremente,
en un nivel que no corresponde al de su autoconfianza para la actividad
en cuestión, porque su baja autoestima los condena a vivir
un alto nerviosismo por miedo a la critica de los demás. Este
otro mecanismo acaba de amarrar la dinámica originalmente independiente
de la autoconfianza y la autoestima.
Estas dos dinámicas aglutinadoras de la autoestima
y la autoconfianza acaban por explicar porqué la imagen sensorial
que suele invocar la frase ''seguridad en uno mismo'' es la de una
persona segura tanto en lo social como en su manera de actuar, enfrentar
la vida y resolver problemas. Sin embargo, aunque una persona pueda
empezar a autoconvencerse de que puede sentirse y actuar como esa
persona segura (confiada en ambos ámbitos el de la ejecución
frente a la vida y en lo social) es muy fácil que pierda esa
actitud cuando la vida la haga ejecutar algo para lo que no es bueno
(y no tiene una verdadera autoconfianza) o bien cuando alguien más
aparezca con más y mejores características de las valoradas
por su grupo social (y no tenga una verdadera autoestima mas allá
de esas características accidentales). La seguridad que construyo
y la supuesta autoestima que siente son en realidad muy frágiles
por estar mal cimentadas.
Obviamente no se trata de volverse un experto en todas
las actividades que la vida nos hace enfrentar para finalmente lograr
una autoconfianza sólida. Tampoco se trata de adquirir o desarrollar
todas las características y atributos que la sociedad propone
como valiosos para lograr una autoestima fuerte. Este es el otro error
que suelen cometer los autores que dan consejos para mejorar el autoestima.
La clave de una autoconfianza y una autoestima sólida es el
correcto trabajo emocional de las sensaciones de valía y capacidad,
así como las reacciones mentales automáticas (también
llamados ''pensamientos automáticos'') que se disparan en nuestra
mente cuando algo activa nuestra Actitud frente a Nosotros Mismos.
Los ejercicios emocionales deben diseñarse considerando que
hay que fortalecer las dos dimensiones emocionales diferentes y sobre
todo deben contener las formulas útiles y los ejercicios profundos
que permitan a la persona mantener y fortalecer las sensaciones de
autoestima y seguridad en los momentos y situaciones en que es normal
que se debiliten.
Esperamos
que esta información te ayude a lograr tus objetivos en el
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