La meditación es una práctica que se
ha llevado a cabo por años, y su objetivo es trascender la
mente y los pensamientos, y alcanzar un estado de mayor conciencia
y paz interna. ¿Pero esto que significa?
La mente genera pensamientos que nos acompañan
todo el día. De hecho, desde que nos despertamos y hasta que
nos dormimos, nuestra mente genera miles de pensamientos, los cuales
regulan nuestras decisiones, nuestro estado de ánimo y la manera
como nos relacionamos con otras personas. El problema es que la mayoría
de estos pensamientos suceden en nuestra mente sin que nos percatemos
de ellos.
El
tipo de pensamientos que nuestra mente genera determina en gran medida
la calidad de vida que llevamos. Una persona que suele tener
pensamientos negativos, vive con emociones negativas como enojos,
culpas, miedos, inseguridades, etc.
Por el contrario una persona que tiene pensamientos
positivos suele sentirse mejor consigo misma, más alegre, segura
y optimista.
Aquí
es donde entra la importancia y la utilidad de la meditación.
El objetivo de las meditaciones es centrar la atención en el
momento presente, en una sensación, una imagen o un sonido.
Al traer la atención al momento presente, la mente
deja de generar tantos pensamientos. A través de la
práctica de la meditación, se logra incluso que prácticamente
no haya pensamientos, sino simplemente la experiencia de ser en el
momento presente.
Lograr conectarse con el momento presente a través
de la meditación es de enorme utilidad, ya que se logra una
liberación de los pensamientos, y por lo tanto, nuestro estado
de ánimo ya no depende de los pensamientos que nuestra mente
genera, ya que no estamos ya funcionando a través de ellos.
En un estado de meditación funcionamos realmente
a través de nuestro ser. Ahí no hay problemas, emociones
negativas, apegos ni resentimientos. Ahí simplemente existe
un gozo de ser, una paz muy intensa y un bienestar puro, que es el
estado natural de los seres humanos, cuando no somos presa de los
pensamientos.
Al principio
puede ser difícil logar un estado de meditación pleno,
ya que los pensamientos no dejan de surgir. Por eso es muy útil
apoyarse en un principio de una meditación
guiada que nos ayude a centrar la atención en una sola
cosa, y con la práctica lograremos hacerlo sin esfuerzo, logrando
ese estado de plenitud y de paz tan característicos de las
meditaciones.