Perdonar
puede ser una de las cosas más difíciles, sobre
todo si sentimos que la persona a quien no podemos o no queremos
perdonar, nos ha hecho un gran daño.
En ocasiones
mantener un resentimiento hacia alguien es nuestra manera de
no permitir que se nos olvide el daño que nos hicieron,
y el mantener el enojo es una manera de no “liberar”
a la persona de su culpa. Llegamos a creer ya sea de manera
consciente o inconsciente, que perdonar es como decirle a quien
nos hizo daño algo como “está bien lo que
me hiciste, no es importante”, y esto es sumamente difícil
cuando consideramos que el daño fue muy grande.
Creemos
que perdonar es un acto en beneficio de la persona que nos ha
afectado, pero la realidad es que no es así. Perdonar
es en realidad un acto de amor propio, y se hace no
para liberar al otro de su culpa, sino para liberarnos a nosotros
mismos de la situación que nos ha dañado.
Piénsalo.
Si mantienes un rencor con alguien, ¿quién vive
todas las emociones negativas de dolor, tristeza y enojo, cada
vez que se recuerda la situación o a la persona que hizo
el daño? Tú, y nadie más que tu. Cada vez
que recuerdas lo que pasó, vuelves a vivir toda la situación
y reactivas tu resentimiento hacia la persona, como si eso fuera
lo adecuado, cuando en realidad quien se está afectando
eres tu.
La
situación ofensiva sucedió una sola vez en la
realidad, pero tu te encargas de revivirla y padecerla por meses
o años, recordando cada detalle como si hubiera
sido ayer.
Perdonar
significa soltar, dejar ya en el pasado lo
del pasado. Significa no andar cargando con un costal pesado
de resentimiento durante años, sino decidir dejarlo atrás.
Finalmente, la persona que te hizo el daño, ya sea que
se arrepienta o no, tendrá que vivir su propio proceso
de culpa, o de indiferencia.
El
mejor regalo que puedes hacerte a ti mismo, es perdonar a quien
te ha dañado. Lo haces por ti, no por la otra persona.
Reconoces el daño hecho, aprendes lo que te corresponde
de esa experiencia, y sigues tu vida con alegría y fortaleza.
Ese es el mejor regalo que puedes darte a ti mismo, ya sea que
perdones a quien te hizo un daño muy grave, o que perdones
a la persona que te insultó en la calle esta mañana,
finalmente al perdonar, quien se beneficia enormemente eres
tú.
Cuando
es muy dificil soltar el pasado y perdonar, es muy recomendable
hacer un trabajo
de autoestima, ya que es un hecho que cuando tenemos
baja autoestima, tendemos más a engancharnos
en situaciones conflictivas con los demás, y por el contrario,
con una autoestima fuerte, buscamos aquello
que nos hace bien, como lo es el soltar un resentimiento que
nos daña.
Te
invitamos a hacer un trabajo para fortalecer
tu autoestima en pocos días, con resultados
importantes y permanentes, el cual te ayudará a perdonar
y dejar atrás de una vez por todas esos resentimientos.