Seguramente
has escuchado hablar de las afirmaciones y su
poder en nuestra vida diaria. Pero ¿qué son las
afirmaciones cómo es que funcionan?
A menos que tengamos una extensa práctica de meditación
y hayamos logrado silenciar el diálogo interno que ocurre
en nuestra mente, todo el día nos estamos diciendo algo,
a veces positivo, aunque la mayor parte del tiempo, negativo.
Defensores del poder de las afirmaciones como Louise L. Hay y
Burt Goldman señalan que repetirnos frases sin darnos cuenta
afecta nuestra vida en la medida en que “nos digamos”
algo positivo o negativo.
Muchas de estas cadenas de afirmaciones que nos decimos repetidamente
son creencias o deseos arraigados por años, pero sobre
todo automáticos, a los cuales no les prestamos atención
consciente, pero que influyen de manera sutil en nuestra forma
de pensar y comportarnos.
De esta forma estaríamos atrayendo a nuestro entorno lo
que nos repetimos sin cesar.
Entonces, ¿por qué no hacer de ello algo positivo
y que impacte nuestra vida para bien?
Para
usar afirmaciones en tu vida lo primero es construirlas de manera
que ayuden a cambiar los patrones negativos y a instalar nuevas
formas de pensar más positivas y adecuadas.En
ese sentido, las emociones son la mejor guía para saber
si lo estás haciendo bien.
Cuando una frase, ya sea negativa o positiva, resuena en tu interior
y sabes que es cierta, te darás cuenta que es una creencia
que tienes arraigada.
Por ejemplo, si la frase “Nadie es digno de confianza”
te da una sensación de seguridad, de estar en lo correcto,
quiere decir que tienes esa idea arraigada, a pesar de que la
frase no sea verdad o no la hayas comprobado como cierta.
Igualmente si una frase positiva como “La vida me sonríe
siempre” te hace sentir rar@, como que te estás diciendo
una mentira, quiere decir que en el fondo no lo crees realmente.
La clave para comenzar a trabajar con afirmaciones que te ayuden
a progresar es diseñar frases que al principio resuenen
contigo aunque sea sólo un poco, ayudando a cambiar las
creencias más arraigadas.
Por ejemplo, si tú crees que nunca llegará el amor
a tu vida, y esa es tu idea arraigada, puedes comenzar a cambiar
ese patrón de pensamiento con una frase sencilla que puedas
aceptar, que resuene en tu interior y poco a poco cambie tu emoción
de negativa a positiva, como por ejemplo “El amor existe”.
Con el tiempo podrías incorporar frases más profundas
a medida que las aceptes, como “merezco amor” o “hay
alguien para mi en el mundo”.
Las
afirmaciones deben retar a tus opiniones negativas y cambiarlas,
llevándote a un proceso de autoexamen en el que tomes conciencia
de lo profundas que son tus ideas negativas y opiniones personales.
Para ello deberás diseñar tus frases con dos
reglas básicas:
1.- Deben ser afirmaciones positivas, en tiempo
presente y que seas capaz de creer.
2.- Deberán producir en ti una respuesta
emocional positiva, por pequeña que esta sea.
Escribe tus afirmaciones en papel y repítelas varias veces
al día, donde estés. Cuando puedas hazlo en voz
alta, cuando no, piénsalas e imagínalas con intensidad.
Si es posible, dilas frente a un espejo.
Para apoyar este trabajo, que al principio puede ser difícil,
puedes conseguir aquí algunos audios
subliminales que refuercen a nivel inconsciente una forma
de pensar más positiva, y que te ayuden a cambiar lo que
no te conviene por todo lo bueno que mereces.
En
relación a atraer a tu vida lo que deseas, te recomendamos
también el Paquete
de Abundancia, con el que aprenderás a cambiar tus
creencias más profundas sobre el lograr cosas buenas, y
lograrás orientarte hacia recibir.