Te proponemos
que hagas un esfuerzo por cambiar algo en tu manera de percibir las
situaciones, que definitivamente hará que tu calidad de vida
emocional sea mucho mejor.
Lo que te proponemos
es simplemente un esfuerzo en encontrar lo positivo en cada situación.
Tal vez esto te suena muy simple, y seguramente no es la primera vez
que lo escuchas. Pero, ¿alguna vez lo has intentado realmente?
Una cosa muy cierta
es que ante una misma situación, diferentes personas reaccionan
de manera diferente. Por ejemplo, imagina que vienes caminando por
la calle y de repente llegas a un cruce en donde acaba de ocurrir
un leve accidente automovilístico. Te acercas un poco, y puedes
escuchar los diferentes comentarios de las demás personas que
también están percibiendo el accidente. Una dice: “¡que
barbaridad, que terrible!”, otra dice: “eso les pasa por
no fijarse”, otra tal vez dice: “ya no se puede vivir
en esta ciudad llena de locos”, y finalmente escuchas a otra
que dice: “¡que bueno que fue un choque leve y que nadie
se lastimó!”. ¿Quién crees que está
viviendo esa situación como algo positivo?
Este
es un ejemplo de cómo ante una misma situación, existen
cientos de posibles maneras de interpretarla. Y lo cierto
es que depende de la manera como tu la interpretas, cómo la
vas a vivir. Puedes vivirla como algo terrible, o como un golpe de
suerte. La situación no cambia, lo que cambia es la manera
como tu decides verla.
Por lo general
la manera como interpretamos las situaciones es automática,
y no nos damos cuenta de lo que estamos pensando. Va a depender mucho
de lo que has aprendido a lo largo de tu vida sobre cómo se
deben interpretar las situaciones, y así si tu familia es fatalista,
pues interpretas todo como una catástrofe, y si tu familia
es más bien optimista, verás las situaciones con un
enfoque positivo.
No se trata solamente
de ver las cosas de manera positiva y ya, sino de darte cuenta de
que al final del día, tu sensación de satisfacción
depende mucho de lo que crees que salió bien y lo que crees
que salió mal. Si tuviste un día lleno de eventos “malos”
o “problemáticos”, tu estado de ánimo seguramente
será de molestia, cansancio, desmotivación, enojo, frustración,
etc. Si por el contrario tuviste un día lleno de situaciones
“buenas”, “positivas” o “satisfactorias”,
tu estado de ánimo será de bienestar, satisfacción,
te sentirás a gusto y con motivación.
Todo
esto depende de la manera como tú decides
interpretar los eventos en tu vida cotidiana. No tiene que ser un
accidente vial, puede ser desde que se te manchó la camisa
en el desayuno, que el semáforo de la esquina no funciona,
que no tuvieron tu platillo favorito en el restaurante, o incluso
el que haya un apagón y no puedas ver la televisión
en la noche. Estos eventos cotidianos son los que van a marcar la
manera como te sientes al final del día.
Lo que
te proponemos es que hagas el esfuerzo de encontrarle lo bueno a cada
situación. Inténtalo. Haz este ejercicio: por lo menos
una vez al día, ante una situación que aparentemente
es negativa, búscale algo positivo. Toda situación
tiene algo positivo. Todas lo tienen. Es cuestión
de aprender a verlo y por eso te invitamos a practicar encontrarlo.
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no estás participando en La Travesía,
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de autoestima y desarrollo personal mes con mes, en el que
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